lunes, 24 de agosto de 2015

EL MODERNISMO EN COLOMBIA - Nivel: 8º

El Modernismo en Colombia - 8º
El género dramático
Los tres géneros literarios básicos son la narrativa, la lírica y la obra dramática. La palabra drama significa acción. El texto dramático se escribe para ser representado en un escenario por varios personajes que dialogan.

El texto dramático se escribe  en forma dialogada

Clases de obras dramáticas

Tragedia: Conflicto entre personajes con fin trágico (Romeo y Julieta).
Comedia: Situaciones jocosas (Las convulsiones).
Drama: Conflictos y tensiones entre los personajes.
Tragicomedia. Combina tragedia y comedia.
Entremés. Breve, gracioso; personajes populares.
Sainete. De mediana extensión, conflicto y jocosidad.
Farsa. Obra cómica y satírica; personajes caricaturizados.
Melodrama. Drama con expresión exagerada de las emociones.
Musical. Los personajes cantan. Incluye la ópera y la zarzuela.



El género dramático en Colombia

Las primeras manifestaciones teatrales en Colombia fueron introducidas durante la Colonia, como fue el caso de la danza de los Matachines que representaba una batalla entre moros y cristianos.

Cronología del teatro en Colombia

Colonia.  Se cultivó la comedia. Fernando Fernández de Valenzuela (1616-1677), autor de “Laurea crítica”, una sátira contra la literatura engolada de la época.

Independencia. José Fernández Madrid (1789-1830) “Atala”, “Guatimocín”. Se le considera el fundador del teatro colombiano. Luis Vargas Tejada (1802-1829) “Las convulsiones”.

Teatro republicano y romántico (siglo XIX). Se tratan temas políticos José Joaquín Ortiz (1814-1892) “Sulma”. José María Samper (1828-1888) “Un alcalde a la antigua”.

Siglo XX. Énfasis en el realismo. Luis Enrique Osorio (1896-1965) “Doctor Manzanillo”, “Toque de queda”.

1950Se crearon las Escuelas de Arte Dramático de Bogotá y Cali. En 1968 se creó el Festival Internacional de Manizales. Enrique Buenaventura (Cali, 1925-2003) “Los papeles del infierno”.


EL GÉNERO DRAMÁTICO - Nivel: 8º

EL GÉNERO DRAMÁTICO - Nivel: 8º 
El género dramático
Los tres géneros literarios básicos son la narrativa, la lírica y la obra dramática. La palabra drama significa acción. El texto dramático se escribe para ser representado en un escenario por varios personajes que dialogan.

El texto dramático se escribe  en forma dialogada

Clases de obras dramáticas

Tragedia: Conflicto entre personajes con fin trágico (Romeo y Julieta).
Comedia: Situaciones jocosas (Las convulsiones).
Drama: Conflictos y tensiones entre los personajes.
Tragicomedia. Combina tragedia y comedia.
Entremés. Breve, gracioso; personajes populares.
Sainete. De mediana extensión, conflicto y jocosidad.
Farsa. Obra cómica y satírica; personajes caricaturizados.
Melodrama. Drama con expresión exagerada de las emociones.
Musical. Los personajes cantan. Incluye la ópera y la zarzuela.



El género dramático en Colombia

Las primeras manifestaciones teatrales en Colombia fueron introducidas durante la Colonia, como fue el caso de la danza de los Matachines que representaba una batalla entre moros y cristianos.

Cronología del teatro en Colombia

Colonia.  Se cultivó la comedia. Fernando Fernández de Valenzuela (1616-1677), autor de “Laurea crítica”, una sátira contra la literatura engolada de la época.

Independencia. José Fernández Madrid (1789-1830) “Atala”, “Guatimocín”. Se le considera el fundador del teatro colombiano. Luis Vargas Tejada (1802-1829) “Las convulsiones”.

Teatro republicano y romántico (siglo XIX). Se tratan temas políticos José Joaquín Ortiz (1814-1892) “Sulma”. José María Samper (1828-1888) “Un alcalde a la antigua”.

Siglo XX. Énfasis en el realismo. Luis Enrique Osorio (1896-1965) “Doctor Manzanillo”, “Toque de queda”.

1950Se crearon las Escuelas de Arte Dramático de Bogotá y Cali. En 1968 se creó el Festival Internacional de Manizales. Enrique Buenaventura (Cali, 1925-2003) “Los papeles del infierno”.


ESPUMA Y NADA MÁS, cuento por Hernando Téllez

Espuma y nada más
Hernando Téllez (Bogotá, Colombia, 1908-1966)
         No saludó al entrar. Yo estaba repasando sobre una badana la mejor de mis navajas. Y cuando lo reconocí me puse a temblar. Pero él no se dio cuenta. Para disimular continué repasando la hoja. La probé luego sobre la yema del dedo gordo y volví a mirarla contra la luz. En ese instante se quitaba el cinturón ribeteado de balas de donde pendía la funda de la pistola. Lo colgó de uno de los clavos del ropero y encima colocó el kepis. Volvió completamente el cuerpo para hablarme y, deshaciendo el nudo de la corbata, me dijo: “Hace un calor de todos los demonios. Aféiteme”. Y se sentó en la silla. Le calculé cuatro días de barba. Los cuatro días de la última excursión en busca de los nuestros. El rostro aparecía quemado, curtido por el sol. Me puse a preparar minuciosamente el jabón. Corté unas rebanadas de la pasta, dejándolas caer en el recipiente, mezclé un poco de agua tibia y con la brocha empecé a revolver. Pronto subió la espuma “Los muchachos de la tropa deben tener tanta barba como yo”. Seguí batiendo la espuma. “Pero nos fue bien, ¿sabe? Pescamos a los principales. Unos vienen muertos y otros todavía viven. Pero pronto estarán todos muertos”. “¿Cuántos cogieron?” pregunté. “Catorce. Tuvimos que internarnos bastante para dar con ellos. Pero ya la están pagando. Y no se salvará ni uno, ni uno”. Se echó para atrás en la silla al verme la brocha en la mano, rebosante de espuma.  Faltaba ponerle la sábana. Ciertamente yo estaba aturdido. Extraje del cajón una sábana y la anudé al cuello de mi cliente. El no cesaba de hablar. Suponía que yo era uno de los partidarios del orden. “El pueblo habrá escarmentado con lo del otro día”, dijo. “Sí”, repuse mientras concluía de hacer el nudo sobre la oscura nuca, olorosa a sudor. “¿Estuvo bueno, verdad?” “Muy bueno”, contesté mientras regresaba a la brocha. El hombre cerró los ojos con un gesto de fatiga y esperó así la fresca caricia del jabón. Jamás lo había tenido tan cerca de mí. El día en que ordenó que el pueblo desfilara por el patio de la escuela para ver a los cuatro rebeldes allí colgados, me crucé con él un instante. Pero el espectáculo de los cuerpos mutilados me impedía fijarme en el rostro del hombre que lo dirigía todo y que ahora iba a tomar en mis manos. No era un rostro desagradable, ciertamente. Y la barba, envejeciéndolo un poco, no le caía mal. Se llamaba Torres. El capitán Torres. Un hombre con imaginación, porque ¿a quién se le había ocurrido antes colgar a los rebeldes desnudos y luego ensayar sobre determinados sitios del cuerpo una mutilación a bala? Empecé a extender la primera capa de jabón. El seguía con los ojos cerrados. “De buena gana me iría a dormir un poco”, dijo, “pero esta tarde hay mucho qué hacer”. Retiré la brocha y pregunté con aire falsamente desinteresado: “¿Fusilamiento?” “Algo por el estilo, pero más lento”, respondió. “¿Todos?” “No. Unos cuantos apenas”. Reanudé de nuevo la tarea de enjabonarle la barba. Otra vez me temblaban las manos.    El hombre no podía darse cuenta de ello y ésa era mi ventaja. Pero yo hubiera querido que él no viniera. Probablemente muchos de los nuestros lo habrían visto entrar. Y el enemigo en la casa impone condiciones. Yo tendría que afeitar esa barba como cualquiera otra, con cuidado, con esmero, como la de un buen parroquiano, cuidando de que ni por un solo poro fuese a brotar una gota de sangre. Cuidando de que en los pequeños remolinos no se desviara la hoja. Cuidando de que la piel, quedara limpia, templada, pulida, y de que al pasar el dorso de mi mano por ella, sintiera la superficie sin un pelo. Sí. Yo era un revolucionario clandestino, pero era también un barbero de conciencia, orgulloso de la pulcritud en su oficio. Y esa barba de cuatro días se prestaba para una buena faena.
         Tomé la navaja, levanté en ángulo oblicuo las dos cachas, dejé libre la hoja y empecé la tarea, de una de las patillas hacia abajo. La hoja respondía a la perfección. El pelo se presentaba indócil y duro, no muy crecido, pero compacto. La piel iba apareciendo poco a poco. Sonaba la hoja con su ruido característico, y sobre ella crecían los grumos de jabón mezclados con trocitos de pelo. Hice una pausa para limpiarla, tomé la badana, de nuevo yo me puse a asentar el acero, porque soy un barbero que hace bien sus cosas. El hombre que había mantenido los ojos cerrados, los abrió, sacó una de las manos por encima de la sábana, se palpó la zona del rostro que empezaba a quedar libre de jabón, y me dijo: “Venga usted a las seis, esta tarde, a la Escuela”. “¿Lo mismo del otro día?”, le pregunté horrorizado. “Puede que resulte mejor”, respondió. “¿Qué piensa usted hacer?” “No sé todavía. Pero nos divertiremos”. Otra vez se echó hacia atrás y cerró los ojos. Yo me acerqué con la navaja en alto. “¿Piensa castigarlos a todos?”, aventuré tímidamente. “A todos”. El jabón se secaba sobre la cara. Debía apresurarme. Por el espejo, miré hacia la calle. Lo mismo de siempre: la tienda de víveres y en ella dos o tres compradores. Luego miré el reloj: las dos veinte de la tarde. La navaja seguía descendiendo. Ahora de la otra patilla hacia abajo. Una barba azul, cerrada. Debía dejársela crecer como algunos poetas o como algunos sacerdotes. Le quedaría bien. Muchos no lo reconocerían. Y mejor para él, pensé, mientras trataba de pulir suavemente todo el sector del cuello. Porque allí sí que debía manejar con habilidad la hoja, pues el pelo, aunque es agraz, se enredaba en pequeños remolinos. Una barba crespa. Los poros podían abrirse, diminutos, y soltar su perla de sangre. Un buen barbero como yo finca su orgullo en que eso no ocurra a ningún cliente. Y éste era un cliente de calidad. ¿A cuántos de los nuestros había ordenado matar? ¿A cuántos de los nuestros había ordenado que los mutilaran? … Mejor no pensarlo. Torres no sabía que yo era un enemigo. No lo sabía él ni lo sabían los demás. Se trataba de un secreto entre muy pocos, precisamente para que yo pudiese informar a los revolucionarios de lo que Torres estaba haciendo en el pueblo y de lo que proyectaba hacer cada vez que emprendía una excursión para cazar revolucionarios. Iba a ser, pues, muy difícil explicar que yo lo tuve entre mis manos y lo dejé ir tranquilamente, vivo y afeitado.    
La barba le había desaparecido casi completamente. Parecía más joven, con menos años de los que llevaba a cuestas cuando entró. Yo supongo que eso ocurre siempre con los hombres que entran y salen de las peluquerías. Bajo el golpe de mi navaja Torres rejuvenecía, sí; porque yo soy un buen barbero, el mejor de este pueblo, lo digo sin vanidad. Un poco más de jabón, aquí, bajo la barbilla, sobre la manzana, sobre esta gran vena. ¡Qué calor! Torres debe estar sudando como yo. Pero él no tiene miedo. Es un hombre sereno que ni siquiera piensa en lo que ha de hacer esta tarde con los prisioneros. En cambio yo, con esta navaja entre las manos, puliendo y puliendo esta piel, evitando que brote sangre de estos poros, cuidando todo golpe, no puedo pensar serenamente. Maldita la hora en que vino, porque yo soy un revolucionario pero no soy un asesino. Y tan fácil como resultaría matarlo. Y lo merece. ¿Lo merece? No, ¡qué diablos! Nadie merece que los demás hagan el sacrificio de convertirse en asesinos. ¿Qué se gana con ello? Pues nada. Vienen otros y otros y los primeros matan a los segundos y éstos a los terceros y siguen y siguen hasta que todo es un mar de sangre. Yo podría cortar este cuello, así, ¡zas! No le daría tiempo de quejarse y como tiene los ojos cerrados no vería ni el brillo de la navaja ni el brillo de mis ojos.
Pero estoy temblando como un verdadero asesino. De ese cuello brotaría un chorro de sangre sobre la sábana, sobre la silla, sobre mis manos, sobre el suelo. Tendría que cerrar la puerta. Y la sangre seguiría corriendo por el piso, tibia, imborrable, incontenible, hasta la calle, como un pequeño arroyo escarlata. Estoy seguro de que un golpe fuerte, una honda incisión, le evitaría todo dolor. No sufriría. ¿Y qué hacer con el cuerpo? ¿Dónde ocultarlo? Yo tendría que huir, dejar estas cosas, refugiarme lejos, bien lejos. Pero me perseguirían hasta dar conmigo. “El asesino del Capitán Torres. Lo degolló mientras le afeitaba la barba. Una cobardía”. Y por otro lado: “El vengador de los nuestros. Un nombre para recordar (aquí mi nombre). Era el barbero del pueblo. Nadie sabía que él defendía nuestra causa…” ¿Y qué? ¿Asesino o héroe? Del filo de esta navaja depende mi destino. Puedo inclinar un poco más la mano, apoyar un poco más la hoja, y hundirla. La piel cederá como la seda, como el caucho, como la badana. No hay nada más tierno que la piel del hombre y la sangre siempre está ahí, lista a brotar. Una navaja como ésta no traiciona. Es la mejor de mis navajas. Pero yo no quiero ser un asesino, no señor. Usted vino para que yo lo afeitara. Y yo cumplo honradamente con mi trabajo… No quiero mancharme de sangre. De espuma y nada más. Usted es un verdugo y yo no soy más que un barbero. Y cada cual en su puesto. Eso es. Cada cual en su puesto.   
La barba había quedado limpia, pulida y templada. El hombre se incorporó para mirarse en el espejo. Se pasó las manos por la piel y la sintió fresca y nuevecita. 
“Gracias”, dijo. Se dirigió al ropero en busca del cinturón, de la pistola y del kepis. Yo debía estar muy pálido y sentía la camisa empapada. Torres concluyó de ajustar la hebilla, rectificó la posición de la pistola en la funda y, luego de alisarse maquinalmente los cabellos, se puso el kepis. Del bolsillo del pantalón extrajo unas monedas para pagarme el importe del servicio. Y empezó a caminar hacia la puerta. En el umbral se detuvo un segundo y volviéndose me dijo: “Me habían dicho que usted me mataría. Vine para comprobarlo. Pero matar no es fácil. Yo sé por qué se lo digo”. Y siguió calle abajo.



_____________
Vocabulario


agraz: rebelde, muy rizado (referido al pelo)
badana: cinta de cuero para afilar la navaja
escarlata: rojo oscuro
kepis (quepis): cachucha militar, con visera.
mutilado: que se le ha cortado una parte del cuerpo.
verdugo: quien ejecuta, mata, a un reo


.


Hernando Téllez. Escritor y periodista colombiano. Ya desde muy joven mostró sus dotes de periodista, como colaborador de la revista Universidad que dirigía Germán Arciniegas, y como asistente de Enrique Santos en El Tiempo. También fue subdirector de El Liberal y director de la revista Semana. Durante el período comprendido entre los años 1943 y 1944 fue cónsul de Colombia en Marsella y senador de la República, pero destacó sobre todo por ser uno de los escritores más completos de su época (fue traductor, comentarista, cuentista, ensayista y crítico literario).

En su extensa obra ensayística trató temas de literatura, sociedad, política y vida cotidiana. Téllez fue un poeta del ensayo, a la par que profundo; fue un gran artesano del idioma, maestro en un manejo sobrio y eficaz del lenguaje. Fue un observador sensible de la vida cotidiana, un agudo crítico de la vida social y política del país, estudioso de los móviles ocultos de la violencia, y un narrador de cuentos conciso y diáfano, en los que bajo cada historia, aparentemente trivial, se encierran siempre las causas de los grandes conflictos sociales. 

viernes, 19 de junio de 2015

MEJORAMIENTO 2º Periodo 2015 - 8º

Colegio Técnico Palermo, I.E.D.
ACTIVIDADES DE MEJORAMIENTO relacionadas con el 2º período de 2015
Docente: M. Cardinale - Asignatura: Lengua Castellana - Grado: Cursos: 802 a 804

Objetivo: Reforzar el aprendizaje de los temas estudiados durante el segundo período, con énfasis en la tipología narrativa, los componentes y elementos de la narración, enriquecimiento de vocabulario y algunos aspectos gramaticales.
Este trabajo es para quienes sacaron una nota de 2,9 o menor en el  2° Período.
La nota obtenida se agregará a las calificaciones del 3° período (según lo estipulado en el Manual vigente)
Fecha de entrega: entre julio 6 y 17, 2015. A partir del 21 de julio, durante el 3er período se citará a sustentaciones.
Modalidad del trabajo: individual  - Puede consultar lecciones, diccionarios, o internet . Al ser un trabajo individual y con varias respuestas que deben responderse con palabras propias, no deben aparecer respuestas copiadas o iguales entre los estudiantes.
Presentación: en papel blanco (con rayas o cuadriculado) tamaño carta, sin carpeta ni portada; escribir nombre, fecha y curso, en la parre superior de la primera página, usar tinta negra o azul. La idea es ahorrar papel. Pedir al docente firma de recibido.
Instrucciones: Con base en la lectura del relato indicado, el/la estudiante debe responder en hojas sueltas, de forma manuscrita por el/la estudiante.  En las hojas, se escribe cada pregunta seguida por la respectiva respuesta. No se aceptan trabajos digitados ni escritos por otra persona diferente al estudiante). El trabajo se debe sustentar oralmente y se debe demostrar que el cuento fue leído con mucha atención, más de una vez, para recordar la mayor cantidad posible de detalles.

1. Contexto histórico de la novela “La vorágine” de José Eustasio Rivera. Consulte en internet cuál fue el contexto histórico de los hechos que se narran en la novela “La vorágine” y escriba un resumen con sus palabras. Puede consultar en el enlace:
De este enlace saque información sobre lo siguiente
Los escándalos del Putumayo

2. Reflexión: Consulte y escriba un resumen de un caso en que actualmente en Colombia se presentan situaciones similares a la de la explotación del caucho con efectos dañinos para los obreros o trabajadores; por ejemplo, como ocurre con el caso de los mineros (minas de carbón, de esmeraldas, de oro, etc.)

3. Verbos. Consulte y escriba un resumen sobre los siguientes puntos, dé ejemplos.
·       Qué son los verbos
·       Qué es la conjugación verbal o de verbos
·       Qué es el modo indicativo
·       Qué es el modo subjuntivo

·       Qué diferencia(s) hay entre los verbos regulares y los irregulares.

MEJORAMIENTO 2º Periodo 2015 - 7º

Colegio Técnico Palermo, I.E.D.
ACTIVIDADES DE MEJORAMIENTO relacionadas con el 2º período de 2015
Docente: M. Cardinale - Asignatura: Lengua Castellana - Grado: Cursos: 702 a 704

Objetivo: Reforzar el aprendizaje de los temas estudiados durante el segundo período, con énfasis en la tipología narrativa, los componentes y elementos de la narración, enriquecimiento de vocabulario y algunos aspectos gramaticales.
Este trabajo es para quienes sacaron una nota de 2,9 o menor en el  2° Período.
La nota obtenida se agregará a las calificaciones del 3° período (según lo estipulado en el Manual vigente)
Fecha de entrega: entre julio 6 y 17, 2015. A partir del 21 de julio, durante el 3er período se citará a sustentaciones.
Modalidad del trabajo: individual  - Puede consultar lecciones, diccionarios, o internet . Al ser un trabajo individual y con varias respuestas que deben responderse con palabras propias, no deben aparecer respuestas copiadas o iguales entre los estudiantes.
Presentación: en papel blanco (con rayas o cuadriculado) tamaño carta, sin carpeta ni portada; escribir nombre, fecha y curso, en la parre superior de la primera página, usar tinta negra o azul. La idea es ahorrar papel. Pedir al docente firma de recibido.
Instrucciones: Con base en la lectura del relato indicado, el/la estudiante debe responder en hojas sueltas, de forma manuscrita por el/la estudiante.  En las hojas, se escribe cada pregunta seguida por la respectiva respuesta. No se aceptan trabajos digitados ni escritos por otra persona diferente al estudiante). El trabajo se debe sustentar oralmente y se debe demostrar que el cuento fue leído con mucha atención, más de una vez, para recordar la mayor cantidad posible de detalles.

Cuento: “El gato negro”, de Edgar Allan Poe (en http://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/ing/poe/gato.htm) En una biblioteca se puede solicitar los cuentos de Edgar Allan Poe, según la traducción de Julio Cortázar.

1.     Haz una primera lectura rápida del cuento “El gato negro”, prestando especial atención el vocabulario. Escribe el significado de cada una de las siguientes palabras o expresiones: sucinto, docilidad, abnegación, metamorfosis, intemperancia, descomedido, insondable, vejar, suplicio, enlucido, vasto, vedar, aversión, quimera, patíbulo, cadalso, agobio, melancolía, emparedar.  Se recomienda hacer un mínimo de dos lecturas del cuento.
2.     Narrador: ¿Quién es el narrador en este cuento? ¿Qué clase o tipo específico de narrador es?
3.     Protagonista ¿Cómo se describe el protagonista y a sí mismo, de niño y de adulto?
4.     ¿Quiénes son los otros personajes importantes, aparte del protagonista? ¿Cómo eran estos personajes?
5.     Según el narrador, en el segundo párrafo ¿por qué el amor de los animales puede ser mejor que el de los humanos? Resúmelo con tus palabras, sin reproducir o transcribir (literalmente) lo que dice el texto.
6.     Según el narrador, ¿Cuáles fueron dos causas para que cambiara su carácter y se volviera violento?
7.     ¿Cuáles fueron los dos actos muy violentos que protagonista cometió contra el gato?
8.     Explica por qué, después de que un incendio destruyó su casa, el protagonista dice: “No incurriré en la debilidad de establecer una relación de causa y efecto entre el desastre y mi criminal acción.” Explica con tus palabras a qué se refiere.
9.     ¿Qué cosa extraña apareció en un tabique o pared que no se quemó por el incendio? ¿Qué explicación le dio el protagonista a la aparición de esa cosa extraña? Según tu opinión, como lector o lectora, ¿qué razón se le puede dar a esa aparición?
10.  ¿Cuáles era los dos rasgos que hacían parecido el nuevo gato a Plutón? ¿Cuál detalle ere diferente entre el nuevo gato y Plutón?
11.  ¿Qué figura le pareció descubrir al protagonista en la mancha blanca del nuevo gato? Puede decirse que la figura que ve el protagonista en la mancha es una ilusión y no una realidad, ¿en qué podemos basarnos, como lectores, para decir que la figura que ve el protagonista es solo una ilusión o alucinación?
12.  Explica con tus palabras por qué el protagonista termina matando a la mujer. 
13.  Resume con tus palabras por qué o de qué manera los oficiales o policías descubren el asesinato que había cometido el protagonista.
14.  Según tu opinión, cómo se puede explicar que el gato negro aparezca sepultado junto con la mujer en la tumba, si el gato había huido.
15.  Explica con tus palabras y con ejemplos tomados del cuento la importancia que tiene el concepto de remordimiento en el relato.
____________________
Sustantivos y adjetivos. Así como el sustantivo docilidad se relaciona con el adjetivo dócil
16.  Virilidad se relaciona con el adjetivo ___________________.
17.  Ambigüedad se relaciona con el adjetivo ____________________.
18.  Sagacidad se relaciona con el adjetivo ______________________.
19.  Infamia se relaciona con el adjetivo _______________________.
20.  Quimera se relaciona con el adjetivo ______________________.


miércoles, 20 de mayo de 2015

LITERATURA DEL REALISMO EN COLOMBIA - 8º

Literatura de finales del siglo XIX e inicios del XX en Colombia – Nivel: 8º
El Realismo social, lo telúrico

Después del Costumbrismo derivado del Romanticismo, que hacía énfasis en paisajes y costumbres pintorescas, los escritores se preocupan por representar el ambiente social de manera crítica.  De todos modos Costumbrismo, Realismo y Modernismo coexisten entre el siglo XIX y las primeras décadas del siglo XX.

El Realismo había surgido en Francia en 1830 como reacción contra el Romanticismo, y pretendía la reproducción exacta del ambiente social de la época. En Colombia surgió hacia el año 1880, paralelamente con el Modernismo. Se dan dos corrientes: la santafereña y la antioqueña.

Contexto histórico (algunos hechos):
1886 - Redacción de nueva Constitución política.
1893 - Inauguración del Teatro Colón, en Bogotá.
1899-1902 - Guerra civil (Guerra de los Mil Días)
1901- Se instituye el Premio Nobel de Literatura (Sully Prudhomme)
1903 - Separación de Panamá
1910 - Reforma a la Constitución
1928 - Masacre de las Bananeras

Características
·       Se describe el ambiente social de la época con exactitud.
·       Se presentan problemas sociales y políticos, que afectan a las personas y al pueblo.
·       Los personajes incluyen rasgos positivos y negativos (personajes “redondos” y no “planos”, como dicen algunas preceptivas), en lucha con la naturaleza y la realidad.
·       No hay personajes héroes ni paisajes idílicos, sino personas del común y paisajes tal como son.
·       Se le da gran importancia a la acción de los personajes.
·       El género preferido para expresarse es la prosa narrativa (novela, cuento).

Lo telúrico
A muchas novelas realistas de esta época, en la literatura hispanoamericana, se las etiqueta como “novela telúrica o de la Tierra”. Son narraciones que presentan la naturaleza en toda su grandiosidad, incapaz de ser dominada por el ser humano y se convierte en metáfora de un mundo en el cual no rigen las leyes racionales o la cultura europea.  Frente a esto el hombre huye o se integra para no ser vencido.

Representantes
Tomás carrasquilla (Sto. Domingo, Ant. 1858- 1941). La marquesa de Yolombó, A la diestra de Dios Padre.
José María Vargas Vila (Bogotá, 1860-1933). Aura o las violetas, Flor de fango.
Emilio Cuervo Márquez (Bogotá, 1873-1937). La selva oscura (1924, crítica a la sociedad bogotana).
José Eustasio Rivera (Neiva, 1889-1928). La vorágine.

Para consultar:
Consulta y escribe una breve biografía de J. M. Vargas Vila. Averigua por qué tuvo problemas con el Gobierno y con la Iglesia
Consulta y escribe una breve biografía Tomás Carrasquilla. Menciona qué aporte hizo a la literatura colombiana.
Consulta y escribe una breve biografía de José Eustasio Rivera. Comenta cuáles experiencias de su vida aparecen en su obra.

Lecturas recomendadas
La vorágine (fragmento)

A la diestra de Dios Padre (fragmento)

ADVERBIOS DE TIEMPO, LUGAR, MODO Y CANTIDAD – Nivel: 7º

ADVERBIOS DE TIEMPO, LUGAR, MODO Y CANTIDAD – Nivel: 7º
(se incluyen las “locuciones adverbiales)

Exploración de conocimientos previos
En el siguiente párrafo, separa las palabas que indican circunstancias de tiempo, lugar, modo o cantidad, y que respondan a las preguntas, cuándo, dónde, cómo o cuánto, respectivamente. No incluyas los nombres específicos de lugares o las palabras subrayadas, pues la idea es que identifiques las palabras con categoría de adverbios y no aquellas con la categoría gramatical de sustantivo, adjetivo, verbo o preposición que probablemente ya has estudiando. (Luego de responder, resuelve tus dudas con preguntas al docente)

Antier, el sábado, mis primas y yo queríamos salir a divertirnos mucho y comer afuera. Así que nos levantamos muy temprano y rápidamente desayunamos y nos arreglamos. Nos montamos en una buseta bastante vieja.  Nos sentamos atrás, en la banca de los músicos, para ir charlando animadamente. Pronto llegamos hasta el pie del cerro de Monserrate.  Allí, nos embarcamos en el teleférico y ascendimos hasta la cima del cerro, donde está el santuario del Señor de Monserrate. Primero fuimos a desayunar a la cafetería y luego nos fuimos a caminar por los bosques que rodean el templo. A mediodía, sentimos mucha hambre y almorzamos. Después visitamos fugazmente la tienda de artesanías donde compramos algunos artículos. Entonces, decidimos regresar a nuestras casas.
___________________________

El ADVERBIO matiza el significado de las palabras a las cuales se refiere directamente, añadiéndoles alguna circunstancia de tiempo, modo, lugar, cantidad, negación o afirmación, etc. (Aquí estudiaremos solamente los adverbios de tiempo, lugar, modo y cantidad).
Las LOCUCIONES ADVERBIALES funcionan igual que los adverbios pero están formadas por dos o más palabras.

Adverbios de tiempo (implican la pregunta ¿cuándo?): entonces, ahora, hoy, ya, pronto, después, ayer, mañana, siempre, nunca, jamás, temprano, tarde,
Locuciones adverbiales de tiempo: por la tarde, antes de ayer, en un santiamén

Modo (¿Cómo?): así, tal, bien, mal, velozmente (y muchos adjetivos con el sufijo –mente); y se incluyen varios adjetivos que modifican verbos (sabe feo, canta bonito.

Locuciones adverbiales de modo: a calzón quitado, sin rodeos, sin ambages (sin rodeos),...

Lugar (¿Dónde?): acá, aquí, ahí, allí, allá, abajo, arriba, encima, atrás, afuera, adentro, adelante, donde.
Locuciones adverbiales de lugar: en las antípodas, en la quinta porra,...

Cantidad (¿Cuánto?): poco, poquito, más, mucho, muy, bastante, demasiado, tan, tanto.

Función del adverbio
Los adverbios modifican a un verbo, a un adjetivo o a otro adverbio.


Modifica verbo: El  café  se  prepara   así.        
                                               v.          adv. de modo

Explicación: el adverbio de modo "así" modifica al verbo "prepara" (dice cómo se prepara)


Modifica adjetivo:   Ella  es   bastante     alta.    (“alta” es adj. y  modifica a “ella”)
                                        adv. de Cant.  adj.

Explicación: el adverbio de cantidad "bastante" modifica al adjetivo "alta" (dice cuán alta es). "Alta" es un adjetivo que modifica al pronombre-sustantivo "ella"-


Modifica otro adverbio:   Él  juega    muy         mal.       (el adv. “mal” modifica al verbo “juega”)          
                                                     adv. Cant.  adv. modo

Explicación: El adverbio de cantidad "muy" modifica al adverbio de modo "mal" (hace énfasis en cuán mal juega);  a su vez, el adverbio de modo "mal" es un modificador del verbo "juega" (dice cómo juega).

RESPUESTAS DEL EJERCICIO DE EXPLORACIÓN DE CONOCIMIENTOS PREVIOS
Resaltado con amarillo: circunstancia de tiempo
Resaltado con azul: circunstancia de lugar
Resaltado con gris: circunstancia de modo
Resaltado con verde: circunstancia de cantidad

Antier, el sábado, mis primas y yo queríamos salir a divertirnos mucho y comer afuera. Así que nos levantamos muy temprano y rápidamente desayunamos y nos arreglamos. Nos montamos en una buseta bastante vieja.  Nos sentamos atrás, en la banca de los músicos, para ir charlando animadamente. Pronto llegamos hasta el pie del cerro de Monserrate.  Allí, nos embarcamos en el teleférico y ascendimos hasta la cima del cerro, donde está el santuario del Señor de Monserrate. Primero fuimos a desayunar a la cafetería y luego nos fuimos a caminar por los bosques que rodean el templo. A mediodía, sentimos mucha hambre y almorzamos. Después visitamos fugazmente la tienda de artesanías donde compramos algunos artículos. Entonces, decidimos regresar a nuestras casas.
Nota.- Las palabras o expresiones subrayadas no son adverbios, pues tienen otras funciones dentro de la oración: pueden ser: sustantivos, adjetivos, verbos, preposiciones o conjunciones.

EJERCICIO
Subraya los adverbios (o locuciones adverbiales si las hay) de modo, tiempo, lugar y cantidad, en las siguientes oraciones. Escríbelos en los espacios y al lado de cada uno escribe su clase (tiempo, lugar, modo, cantidad). En el primero se escribe la respuesta como ejemplo.

1. Ayer no teníamos muchas ganas de estudiar.
Adv.:__ayer__clase:__de tiempo_______
                       
2. Así no vas a llegar nunca.
Adv.:______________clase:_______________ 
Adv.______________clase:_______________  

3. Hoy sí estará aquí pronto.
Adv.:______________clase:_______________
Adv.:______________clase:_______________ 
Adv.:______________clase:_______________ 
           
4. Por ahora está bien. Ya hemos trabajado mucho.
Adv.:______________clase:_______________
Adv.:______________clase:_______________
Adv.:______________clase:_______________

5. Mañana es el concierto. Ve abajo por una boleta gratis. Te espero aquí.
Adv.:______________clase:_______________
Adv.:______________clase:_______________

Adv.:______________clase:_______________

Puedes escribir las respuestas del anterior ejercicio y aclarar tus dudas preguntándole al docente, teniendo en cuenta que las respuestas de este ejercicio no implican la asignación de una calificación.